Vicens, un fotógrafo en el París del siglo XIX, despierta con amnesia y recuerdos borrosos de una experiencia perturbadora. A pesar de su estado, acepta un trabajo para hacer un retrato enigmático que cambiará su vida para siempre. Atrapado entre un París revolucionario y una Valencia asolada por misteriosas enfermedades, Vicens se ve envuelto en eventos terribles que mezclan lo sobrenatural con los turbulentos acontecimientos de la época.
El terrón de azúcar se disolvió sobre la cuchara llena de agujeros. Vicens apartó la llama del cubierto, satisfecho por fin con el aspecto de la mezcla de absenta, sopló un poco para enfriarla y volcó el contenido en un vaso. A continuación, levantó el recipiente y se lo bebió de un solo trago. El golpe anisado y dulzón le llegó hasta el fondo de la cabeza, tragó con ansia y entonces, solo entonces, decidió volver al mundo real, que comenzaba a dar vueltas a su alrededor.
Mara Sangrenegra, de Julia Díez
La mina de Lengua Rota nunca duerme, solo cambia de color. Bajo sus techos astillados, las vetas de ónice palpitan con un fulgor enfermo. El aire sabe a fósforo. Cada bocanada desgarra la garganta, pero sin respirar no hay paga; y, sin paga, no hay mañana.
A diario, el sol Vénon se apaga durante cuatro horas. Lo llaman el Duelo: un eclipse en el que la oscuridad libera a los rastreadores, quimeras hambrientas que patrullan por todo Sombrasol y devoran a quien no esté protegido por el ónice vivo.
En la mina de Lengua Rota, Mara Sangrenegra solo pretende llegar viva al siguiente turno hasta que pisa la sombra de un contrabandista y se la arranca. El hombre queda hueco, y ella se queda con sus recuerdos. Desde ese momento, infinidad de motas doradas empiezan a arderle en el cabello.
Mientras la Marchitez consume a las gentes de Sombrasol, una profecía antigua vuelve a circular de boca en boca: «Del Duelo nacerá la Antorcha».
La sombra de Tir nä Lyr, Eduardo Iriarte Gahete
En Astorvikas, la estirpe de nigromantes está al borde de la extinción. El imperio vacta emplea a sus implacables alquimistas para perseguirlos y ejecutarlos.
Farei, caudilla de los sendarios, una ancestral tribu de nigromantes, es presa de un despiadado maleficio vacta. Su única esperanza es su hermana Mäia. Pero Mäia, embarazada de varias lunas, huye sin rumbo por su vida y la de su hijo. Escapa de un misterioso mal que la persigue y le roba los recuerdos. Pronto deberá elegir entre continuar su huida o emprender una misión suicida para rescatar a Farei.
Alerce es hija de nigromantes y se ha criado entre libros. Ayuda a su padre a escribir un ambicioso grimorio que podría ser la clave para devolver la estirpe de nigromantes a su gloria perdida. Pero una incursión vacta la obliga a huir y refugiarse con la tribu de los sendarios. Con ellos descubrirá un arcano secreto que podría suponer el principio del fin del imperio vacta.